domingo, 29 de abril de 2012

Bielorrusia y Lukashenko: el último Presidente autocrático de Europa

Poder Executivo: Jefe de Estado: Presidente Aleksandr LUKASHENKO desde 20 Julio 1994.

Jefe de Gobierno: Prime Ministro Mikhail MYASNIKOVICH desde 28 Deciembre de  2010.
Gabinete: Consejo de Ministros.

Elecciones: presidente electo por voto popular por un periodo de cinco años.

Aleksandr LUKASHENKO, fue electo por primera vez el 23 de Julio de 1994 y por acuerdo en referéndum presidencial se prorrogó su mandato en 1996; en la elección de 1999 resulto triunfador y extendió su mandato hasta 2001; resultó ganador el 9 de septiembre de 2001. El referéndum presidencial de 2004 le fijo limites a su mandato hasta el 2006, sin embargo ganó las presidenciales en este año por lo que volvió a asumir el poder, en 2010 gano las elecciones con el 79.7% de la votación, contra el 17.7 y el 2.6 de sus contrincantes, quienes alegaron fraude electoral.

Definiciones

Jefe de Estado incluye el nombre y cargo del líder del país que representa el estado en ceremonias oficiales y funciones pero no participa en las actividades diarias de gobierno.

Jefe de Gobierno incluye el nombre y título del principal líder administrativo que ha sido designado para gestionar tareas diarias del gobierno. Por ejemplo, en el Reino Unido, el monarca es el jefe de estado, y el primer ministro es el jefe de gobierno. En los EE.UU., el presidente es el jefe de estado y el jefe de gobierno.

Gabinete incluye el nombre oficial de este órgano de asesores de alto rango, y el método de selección de sus miembros.

Elecciones incluye la naturaleza del proceso electoral o de adhesión al poder, fecha de la última elección, y la fecha de las próximas elecciones.

La función que desempeña un jefe de gobierno en la actualidad es menester que se desarrolle con toda la probidad que se requiere, y sin dejar rastro de duda en la obtención del mandato, en caso contrario la legalidad detrás del voto no será suficiente para contrarrestar la legitimidad perdida.

En Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko ha resultado ganador de las elecciones por cuarta ocasión, en una República con claros tintes autoritarios desde la desaparecida URSS y en donde gobierna con mano dura desde 1994, en un régimen que suele ser calificado como la última dictadura de Europa. Lukashenko ex gerente de granjas colectivas mantiene al Estado Bielorruso con un muy peculiar estilo soviético, en virtud de que no permite los medios de teledifusión independientes, reprime a los disidentes y mantiene el 80% de la industria bajo control estatal.

En los meses previos a la elección de 2010, Lukashenko afirmó que sus oponentes en las elecciones del domingo recibían financiación de Rusia. Sus críticas contra Moscú le ganaron una reprimenda pública del presidente ruso, Dmitry Medvedev.

Sin embargo, Lukashenko cambió de tono este mes después de que Rusia acordó retirar los aranceles para la exportación de petróleo a su país, una concesión que tiene un valor anual estimado de 4.000 millones de dólares.

Al mismo tiempo, Lukashenko busca ganarse el favor de las potencias occidentales, que han criticado con dureza sus abusos contra los derechos humanos y políticas represivas.

El tono del discurso cambia según sean las circunstancias y lo que el presidente Lukashenko ha hecho es desvirtuar la acción de  la oposición en aras de conservar la presidencia de Bielorrusia, en palabras de Michel Foucault [1] en el caso de Bielorrusia esa relación se ha extraviado desde 1996, cuando el uso de discursos nada nobles para la permanencia en el poder, lo ha llevado no sólo a ocultar la verdad sino a restringir las libertades principales de los bielorrusos, lo que en realidad, marcado en la antigua anarquía del régimen ruso, una persona controla los destinos de 10 millones rezando en su favor ideas discursivas que lejos de privilegiar la armonía y el desarrollo de una nación, anteponen la teleología de un régimen antiguo y  decrépito, con tal de obsequiarse el poder a través de lo que sus opositores denominan fraude y mentiras.

Sin embargo, parafraseando a Foucault el poder no cesa de investigar, de registrar porque institucionaliza la búsqueda de la verdad, la profesionaliza, la recompensa, por eso es necesario que en el ejercicio del poder produzcamos la verdad del mismo modo que, el fin y al cabo, tenemos que producir la riqueza, y esa constante búsqueda de la verdad está presente el verdadero fin del mandato popular, el cual señala la probidad como elemento principal de ejercicio del poder y muy junto a ella también está al verdad, elemento principal para recibir lo que Foucault estima como recompensa y ésta se da en un nuevo mandato, un nuevo periodo que el gran elector le dará a quien sea próvido y leal al ejercicio del poder de quienes tienen el privilegio de ejercitar el mandato popular como una ocasión de buscar la verdad, a través del ejerció del poder, acción que en el transcurrir de dos décadas en Bielorrusia, se ha desgastado y se ha puesto en duda las acciones del actual y viejo gobernante, Aleksandr Lukashenko el último autócrata de la Europa moderna.





[1] Foucault, Michel, Defender la Sociedad, Curso en el College de France (1975 – 1976) Ed. Fondo de Cultura Económica, México. Pp34.

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