domingo, 13 de mayo de 2012

BLADIMIR PUTIN SIETE DIAS EN EL PODER

Rusia es una federación y una república semipresidencialista, donde el Presidente es el Jefe de Estado y el Presidente del Gobierno (primer ministro) es el Jefe de Gobierno. Según la Constitución, la Federación Rusa es una democracia representativa. El poder ejecutivo se ejerce por el gobierno. El poder legislativo es responsabilidad de las dos cámaras de la Asamblea Federal. El gobierno se regula por un sistema de controles y balances definidos por la Constitución de la Federación Rusa, la ley fundamental del país y el contrato social para el pueblo de la Federación Rusa.

El poder en Rusia está dividido en:
  • Legislativo: La Asamblea Federal bicameral, formada por la Duma Estatal (cámara baja) y el Consejo de la Federación (cámara alta), adopta leyes federales, declara la guerra, aprueba tratados, maneja las finanzas, puede aprobar un decreto por el que puede destituir al Presidente;
  • Judicial: La Corte Constitucional, la Corte Suprema, la Corte Suprema de Arbitraje y las cortes de menor nivel, cuyos jueces son nombrados por la Asamblea Federal por recomendación del Presidente, interpretan las leyes y pueden abolir leyes si estiman que son inconstitucionales y;
  • Ejecutivo: El Presidente es el Comandante en Jefe del ejército, puede vetar los proyectos de ley, designa el Gabinete y a otros funcionarios, quienes administran y hacen cumplir las leyes federales y normas.

Con base en las anteriores disposiciones, así como de las modificaciones de 2008, ambas  constitucionales, el Presidente se elige por votación popular para un mandato de cuatro años, con la opción de ser reelegido para un segundo mandato consecutivo; a este respecto no hay restricción sobre las veces que la misma persona puede ser elegida.

Los ministerios del gobierno están compuestos por el Presidente del Gobierno (primer ministro) y sus viceprimerministros, ministros y otros individuos; todos son designados por el Presidente por recomendación del primer ministro para lo que se requiere el consentimiento de la Duma Estatal.

Con una serie de decretos, visitas de trabajo y renuncias de gobernadores ha transcurrió la primera semana después de la toma de posesión del Presidente ruso. Los documentos firmados y órdenes anunciadas por Vladímir Putin al parecer abarcan todas las esferas del país, desde la política social e interna hasta las prioridades externas y económicas.

Constitucionalmente está investido para estas determinaciones, lo que en teoría lo hace el hombre fuerte de Rusia y es que en este personaje recae toda la potestad del ejercicio del poder en la federación.
Vladimir Putin controla los dominios del país más extenso de la tierra y de 142 millones de personas y con base en su investidura ha decretado, cesado y modificado el panorama político de Rusia, Pedro Carre de Malberg, explicaba que la terminología francesa distinguía la potestad de hacerse obedecer y hacerse entender por parte del Estado como aquel concepto de soberanía, asimismo, explicaba que la palabra soberanía designaba, no ya una potestad, sino una cualidad, cierta forma de ser, cierto grado de potestad. La soberanía es el carácter supremo del poder; supremo en el sentido de que dicho poder no admite a ningún otro ni por encima de él, ni en concurrencia con él.

Vladimir Putin ha actuado como soberano de una nación, en el sentido estricto de la palabra, pues si recordamos a Jean Bodin, la soberanía es originaria, única, indivisible, inalienable, imprescriptible. Es esa acción que sobre un mismo espacio territorial y al mismo tiempo dos o más poderes pretenden ejercer su hegemonía y sólo uno prevalece, pues bien el señor presidente ha decretado las modificaciones del caso y las ha impuesto como todo un soberano, si  consideramos que tiene apenas siete días en el cargo, que esperemos más avanzada su administración, no quisiéramos recordar los años trágicos de los rusos, envueltos en una dictadura del proletariado, sin libertades y sin esperanzas, esperemos que las determinaciones del presidente ruso sean para mejorar las cosas en esa lejana nación, porque que difícil será volver a erigir muros ciados en nombre de ideologías pasadas y arcaicas.

Rusia está constituida como una nación democrática, en donde sus estructuras de políticas por lo menos están bien definidas en la Constitución, es menester que el presidente se apegue a los estipulado en ella y no se sienta por encima de ella; la Duma rusa debe contraponer las acciones del presidente Putin para evitar caer en acciones gubernamentales que a posteriori se tengan que lamentar, la constitución debe ser garante del ejercicio del poder; la soberanía radica en el pueblo ruso, no en una persona que determina los destinos de la población a su arbitrio, si se habrá de ejercer el poder, que sea coparticipe el pueblo de esas determinaciones, en México no las tenemos, sin embargo, no es pretexto para no exigirlas, los rusos las tienen y deben hacerlas valer, la voluntad de un hombre no puede doblegar a la voluntad de un pueblo.

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