Rusia es una federación y una república
semipresidencialista, donde el Presidente es el Jefe de Estado y el Presidente
del Gobierno (primer ministro) es el Jefe de Gobierno. Según la Constitución, la
Federación Rusa es una democracia representativa. El poder
ejecutivo se ejerce por el gobierno. El poder legislativo es responsabilidad de
las dos cámaras de la Asamblea Federal. El gobierno se regula por un sistema de
controles y balances definidos por la Constitución de la Federación Rusa, la ley
fundamental del país y el contrato social para el pueblo de la Federación Rusa.
El poder en Rusia está dividido
en:
-
Legislativo: La Asamblea Federal bicameral,
formada por la Duma Estatal (cámara baja) y el Consejo de la Federación
(cámara alta), adopta leyes federales, declara la guerra, aprueba
tratados, maneja las finanzas, puede aprobar un decreto
por el que puede destituir al Presidente;
- Judicial: La Corte Constitucional, la Corte Suprema, la Corte Suprema de
Arbitraje y las cortes de menor nivel, cuyos jueces son nombrados por la
Asamblea Federal por recomendación del Presidente, interpretan las leyes y
pueden abolir leyes si estiman que son inconstitucionales y;
- Ejecutivo: El Presidente es el Comandante en Jefe del ejército, puede vetar
los proyectos de ley, designa el Gabinete y a otros funcionarios, quienes
administran y hacen cumplir las leyes federales y normas.
Con base en las anteriores disposiciones,
así como de las modificaciones de 2008, ambas constitucionales, el Presidente se elige
por votación popular para un mandato de cuatro años, con la opción de ser reelegido
para un segundo mandato consecutivo; a este respecto no hay restricción sobre las
veces que la misma persona puede ser elegida.
Los ministerios del gobierno
están compuestos por el Presidente del Gobierno (primer ministro) y sus
viceprimerministros, ministros y otros individuos; todos son designados por el
Presidente por recomendación del primer ministro para lo que se requiere el
consentimiento de la Duma Estatal.
Con una serie de decretos, visitas de trabajo y renuncias de gobernadores
ha transcurrió la primera semana después de la toma de posesión del Presidente
ruso. Los documentos firmados y órdenes anunciadas por Vladímir Putin al
parecer abarcan todas las esferas del país, desde la política social e interna
hasta las prioridades externas y económicas.
Constitucionalmente está investido para estas determinaciones, lo que en
teoría lo hace el hombre fuerte de Rusia y es que en este personaje recae toda
la potestad del ejercicio del poder en la federación.
Vladimir Putin controla los dominios del país más
extenso de la tierra y de 142 millones de personas y con base en su investidura
ha decretado, cesado y modificado el panorama político de Rusia, Pedro Carre de
Malberg, explicaba que la terminología francesa distinguía la potestad de hacerse
obedecer y hacerse entender por parte del Estado como aquel concepto de
soberanía, asimismo, explicaba que la palabra soberanía designaba, no ya una
potestad, sino una cualidad, cierta forma de ser, cierto grado de potestad. La soberanía
es el carácter supremo del poder; supremo en el sentido de que dicho poder no
admite a ningún otro ni por encima de él, ni en concurrencia con él.
Vladimir Putin
ha actuado como soberano de una nación, en el sentido estricto de la palabra,
pues si recordamos a Jean Bodin, la soberanía es originaria, única, indivisible, inalienable,
imprescriptible. Es esa acción que sobre
un mismo espacio territorial y al mismo tiempo dos o más poderes pretenden
ejercer su hegemonía y sólo uno prevalece, pues bien el señor presidente ha
decretado las modificaciones del caso y las ha impuesto como todo un soberano,
si consideramos que tiene apenas siete días
en el cargo, que esperemos más avanzada su administración, no quisiéramos
recordar los años trágicos de los rusos, envueltos en una dictadura del
proletariado, sin libertades y sin esperanzas, esperemos que las
determinaciones del presidente ruso sean para mejorar las cosas en esa lejana
nación, porque que difícil será volver a erigir muros ciados en nombre de
ideologías pasadas y arcaicas.
Rusia está constituida como una nación
democrática, en donde sus estructuras de políticas por lo menos están bien
definidas en la Constitución, es menester que el presidente se apegue a los
estipulado en ella y no se sienta por encima de ella; la Duma rusa debe
contraponer las acciones del presidente Putin para evitar caer en acciones
gubernamentales que a posteriori se tengan que lamentar, la constitución debe
ser garante del ejercicio del poder; la soberanía radica en el pueblo ruso, no en una
persona que determina los destinos de la población a su arbitrio, si se habrá
de ejercer el poder, que sea coparticipe el pueblo de esas determinaciones, en
México no las tenemos, sin embargo, no es pretexto para no exigirlas, los rusos
las tienen y deben hacerlas valer, la voluntad de un hombre no puede doblegar a
la voluntad de un pueblo.
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