Israel está gobernado por 120 miembros parlamentarios,
conocido como el Kneset, se basa en la representación proporcional de los partidos
políticos. Las elecciones parlamentarias se celebran cada cuatro años, pero la
Kneset puede disolver el gobierno en cualquier momento por una Cuestión de
confianza o adelantar las elecciones si lo considera conveniente a sus
intereses.
De esos 120 miembros uno es electo primer ministro de
Israel, su nombre actual es Benjamín Netanyahu y este personaje a decidido que
en aras de conservar la unidad del pueblo de Israel adelantará con base en sus
facultades, las elecciones para renovar el parlamento en los próximos meses,
orientando su accionar hacia la exclusión del servicio militar de ciertas minorías.
Este argumento refleja una necedad en virtud de una
polémica ley que el primer ministro quiere promulgar y que eximiría a los
estudiantes ortodoxos de hacer el servicio militar, obligatorio en Israel, que
fue declarada inconstitucional por el Tribunal Supremo de Justicia en febrero y
expirará en agosto, la votación de dicha ley será crucial para que el partido
de Netanyahu vislumbre un adelanto electoral, mismo que de ganarse respaldaría
la propuesta de unidad de todas las minorías conservadoras a la que apeló
Netanyahu para ganar las pasadas elecciones.
No obstante, sus opositores de línea política
más radical que la que profesa Netanyahu, pero que apoyan al primer ministro
Israelí en el Parlamento, han avisado que si se decide por adelantar los
comicios, sus obligaciones con la coalición de Gobierno habrán terminado y será
entonces cuando su deber se corresponderá con los votantes. Además, han
condicionado su apoyo a la coalición a los compromisos que certifique
Netanyahu.
En el análisis de los regímenes presidenciales
en América Latina, Jorge lozano expone una característica muy particular a este
respecto, cuando señala que habrá en particular un auge importante de las
formulas de coalición: coaliciones electorales y particularmente coaliciones de
gobierno, coaliciones de reforma y lo que algunos califican como coaliciones
parlamentarias, que a veces son solamente acuerdos legislativos…, entendemos que la postura de Lozano es una exposición para los regímenes presidenciales, sin emabrgo, lo que a nosotros
nos interesa de esta parte son exactamente las coaliciones de gobierno y las
parlamentarias, porque es ahí donde, desde nuestro particular punto de vista, en su parlamento, el primer ministro de Israel, tiene los
problemas para conformar su gobierno, en este sentido deberá superar el 48% de
la votación que estima obtendrá en caso de adelantar las elecciones, porque
de proponer la ley que el propio tribunal expuso que era
contraria a la norma general, se estaría quedando sólo, con su partido y muy probablemente lejos del
apoyo popular, lo que daría como resultado que una necedad le impidiera seguir
al frente del gobierno de su país.
Reflexionando lo anterior creemos que no vale la
pena insistir en aprobar una ley para beneficiar a una minoría y perder el
control del Parlamento y por consecuencia del Gobierno y sobre todo porque necesita conservar la coalición con sus opositores, para
mantenerse al frente del gobierno; realmente en un Sistema Político Parlamentario, la sociedad tiene
un peso muy específico y no cumplirle puede ser sancionado con la revocación del mandato, sin embargo, Netanyahu deberá poner ahora en la balanza el
cumplir lo que probablemente sea una promesa de campaña y no lo ha hecho, lo que en estos momento puede generarle una reacción que no previó, o bien perder el control de todo lo construido, con una posible guerra
contra sus enemigos islámicos, pero más aún contra sus enemigos judíos en el
parlamento, su primer enemigo está en casa y a ese tiene que vencer primero, ¿será la sociedad o será el parlamento a quien deba cumplir? esta es la verdadera encrusijada del más pequeño en Israel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario