El presidente de
la República Francesa es el jefe de Estado, gran maestre de la Legión de
Honor y príncipe de Andorra.
Según lo mandatado por el referéndum de 2000, el
presidente de Francia es elegido mediante sufragio universal directo en doble
vuelta para un mandato de cinco años.
El sistema de elección consiste en el voto directo de los
candidatos a la presidencia. Si ninguno de los candidatos obtiene una mayoría
absoluta de votos, se convoca una segunda vuelta con los dos candidatos más
votados.
A diferencia de casi todos los
presidentes europeos que son jefes de Estado y sus atribuciones legales son
bastante limitadas, el presidente de la República Francesa tiene bastantes
poderes, especialmente en asuntos exteriores. Aunque el primer ministro y el
Parlamento ostentan la mayor parte de los poderes ejecutivo y legislativo, el
presidente francés tiene una gran influencia en los asuntos de Estado.
Quizás la competencia más
importante que ejerce el presidente es la de escoger primer ministro. Aun así,
considerando que la Asamblea Nacional Francesa tiene el poder de hacer dimitir
al gobierno, el presidente se ve forzado a elegir un primer ministro que pueda conseguir
el apoyo de la mayoría de la Asamblea. Cuando la mayoría de la Asamblea es de
un partido político diferente al del presidente, se produce una situación
denominada "cohabitación". Ello hace menguar los poderes
presidenciales, y aumenta los del primer ministro y los de la Asamblea
Nacional. Aun así, la convención constitucional indica que es el presidente
quien dirige los asuntos exteriores, aunque la mayor parte del trabajo recae en
el ministro de Asuntos Exteriores. Cuando la mayoría de la Asamblea es de su
mismo partido, el presidente puede interpretar un papel más activo y dirigir
también la política interior. El primer ministro queda entonces en un papel
secundario y subordinado y puede ser destituido si su administración se torna
impopular. Entre los poderes de que goza el presidente están los siguientes:
- Garantiza el buen funcionamiento de las instituciones republicanas y la continuidad del Estado.
- Garantiza la independencia de la Justicia. Como tal, preside el Consejo Superior de la Magistratura.
- Nombra al primer ministro y, a propuesta de éste, a los miembros del Gobierno.
- Tiene el poder de disolver la Asamblea Nacional. No lo puede hacer más de una vez al año.
- Promulga las leyes en un plazo de quince días después de su aprobación por el Parlamento.
- Tiene una limitada forma de veto suspensivo.
- Preside el Consejo de Ministros. Es jefe supremo del Ejército, y dispone del "Fuego nuclear".
- Puede convocar referéndums para la aprobación de leyes, en determinados asuntos.
- Nombra a los altos funcionarios civiles y militares del Estado después de ser aprobada la nominación en el Consejo de Ministros
- Nombra tres de los nueve miembros del Consejo Constitucional. Nombra al presidente de dicha institución.
- Recibe a los embajadores extranjeros.
- Puede otorgar indultos (aunque no amnistía) para criminales convictos, y antiguamente podía conmutar penas de muerte por cadena perpetua.
Después de revisar
constitucionalmente las atribuciones que tiene el presidente de francés, así
como la forma en la que está constituida la República Francesa, interpretamos la
lectura del Doctor Mauricio Reyna, como un texto más cercano a las democracias
europeas, en virtud de la prontitud con que convergen ambas cuestiones, tomando
en consideración que “por democracia mixta entendemos la intervención de los
diversos modelos democráticos en un sistema de participación ciudadana
robustecido de normas jurídicas que le permita se representativa, directa,
deliberativa y participativa,” en efecto la República Francesa cumple estos
requisitos en su constitución y en la práctica, el presidente Hollande, ha
formado el nuevo gabinete como parte de sus funciones constitucionales, ha
nombrado dentro del parlamento al nuevo primer ministro, quien encabeza al
gobierno francés en el interior del país, ha dictaminado dentro del estado
democrático, la constitución del poder legislativo como pilar del desarrollo en
todos los ámbitos, lo que propicia una estabilidad política por la capacidad de
inclusión que ha puesto al momento de formar el gobierno.
Si la soberanía radica en el
pueblo como lo expresa el Dr. Reyna Lara, así como la intención de la voluntad y la
necesidad colectiva en los modelos democráticos, de conformar un gobierno que
pueda llevar a buen términos los objetivos del Estado, es en el nuevo
presidente de Francia en quien recae tal responsabilidad y en quien se tiene
puestos los nuevos alicientes para sacar a Francia y a la euro zona de la actual crisis económica,
en tal virtud, deberá con el nuevo gabinete formado constitucionalmente,
reforzar las políticas económicas en aras de una mejoría sustancial, en particular para Grecia y España, quienes están en un
claro declive.
El presidente francés ha
mostrado sus intenciones desde un inicio de mejorar las cosas al interior al
reducir sus salarios y los de su gabinete, sin embargo, en el exterior ha
mostrado otra forma de ver las cosas, después de la reunión con la canciller
alemana, por lo que podemos denostar que no será cosa sencilla la recuperación
europea y las medidas propuestas en campaña por el presidente Hollande, creemos
que de continuar la crisis en Europa, no podrán llevarse a cabo según lo
podemos observar, lo que podría costarle un buen descalabro a su gobierno y perder
la popularidad pues como sabemos en Francia es una práctica parlamentaria poco común
que un presidente pierda la confianza y tenga que formar gobierno o que el
propio parlamento lo haga dimitir.
Una dura situación para el nuevo presidente y
una prueba de fuego para la democracia francesa, en donde todos los actores del
poder están inmiscuidos y tiene la responsabilidad del caso en cuestión, un
presidente electo de manera directa, un Parlamento de donde el presidente
escoge al primer ministro, y este propone al cuerpo de ministros que formarán
el gabinete, en una democracia fortalecida por el voto popular, con las formas
de participación ciudadana acorde a las democracias consolidadas; se lo escribo
a Juan para que lo lea Pedro, en México
es urgente y necesario la instauración de la segunda vuelta electoral para
evitar el conflicto postelectoral visto en 2006, con nuestros políticos
irresponsables, instaurar de igual forma todos los mecanismos de la democracia
semidirecta y sus consecuentes mecanismos de control para los actos
constitucionales y políticos, y lo mejor que la ciudadanía tenga a través del
parlamento o congreso la posibilidad de revocarle el mandato a sus
representantes, entonces veremos que regresan a los distrito a cumplir sus
propuestas de campaña, entonces veremos siun presidente de la República no
baja los impuestos como lo prometió en campaña, no quita la tenencia desde el
inicio de su gestión o no sube el salario del pueblo y no el suyo como lo
expreso hace 6 años el individuo que hoy ocupa la casa presidencial en México.
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