Si bien es cierto que todas las manifestaciones culturales han sido generadas con una visión masculina, el derecho está también contaminado de todas las cuestiones culturales que es la visión masculina, desde la visión del género el derecho positivisa los intereses de un género humanos el del masculino; sin embargo, una visión que acepte la idea de destruir todo un sistema creado hasta nuestros días y basado en la perspectiva masculina, no sería viable, no se trata de darle mayor o menor oportunidad a un género en particular, ni arrebatarle a otro lo que tienen por historia, de lo que se trata es de equilibrar ese desequilibrio generado, en el transcurso de ésta, es un enfoque más amplio que no busca derechos perdidos, sino equilibrar los desequilibrios entre géneros, no debemos confundir la idea de equidad de géneros, con una visión feminista o antimachista, en virtud de que estas dos perspectivas, tratan de arrebatarle al género contrario los espacios que, según ellas les corresponden por derecho y por historia, sin embargo, eso no sería equidad, sino un simple revanchismo feminista.
Considero que la idea de buscar el justo equilibrio entre las partes como miembros de una comunidad, sociedad o familia, sería la forma más racional de enfocar el conflicto histórico, me complace pensar que desde la perspectiva epistemológica del Género, la educación sería una herramienta muy útil en este aspecto, pues es desde casa cuando nuestros progenitores nos enseñan la diferencia entre los géneros, es ahí donde debemos desentrañar y aplicar la solución al problema, en casa, en el hogar, donde la mujer salga a trabajar y aporte el justo medio para el sostenimiento del hogar y el varón se aplique en las labores domesticas después de la jornada que le merece, para que predicando con el ejemplo los hijos no desarrollen la cultura de que el hombre debe trabajar para el sostenimiento del hogar y como decía el jefe Diego, el viejerío está para la casa.
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